lunes, 7 de julio de 2008

Maquillaje

Sé que no te gustan estas cosas, pero hoy vas a hacerlo. Vas a estar más guapa que nunca. Por él, para darle una sorpresa, para que no suelte tu mano. Quedan once minutos para su llegada, y ya estás lista. Los segundos van muriendo, y el timbre no suena. El teléfono comunica, y tus manos empiezan a temblar. Unas gotas de optimismo caen desde una gotera, y te hacen creer que llegará, que quizás ha parado a comprarte un ramo de flores, o se está poniendo más guapo que nunca, para intentar sorprenderte a ti también. Tras dos horas y trece cigarros, suena el teléfono. Su voz no está, su mirada tampoco. Tan sólo unas cuantas letras que dibujan tres palabras que nunca quisiste oír: No te quiero.
El carmín resbala por tus cansados labios, y una lágrima negra ahoga tu llanto. Creíste demasiadas mentiras, y hoy has vuelto a la realidad, a esa absurda realidad que araña tus sueños y muerde suspiros de una noche de verano que tanto te hicieron sonreír... Cierra la puerta, tira la llave. Ya no queda nada, ha muerto hasta el aire.

2 comentarios:

David dijo...

Joder! me he quedado sin palabras, me has hecho sentirme que la historia me pasaba a mi y casi me voy directo al bar a ahogar las penas. Me encanta como escribes. Un saludo.

a.ma dijo...

hoxe andaba a ler un poema que se titula como a túa historia, pura vida, germaneta