viernes, 4 de marzo de 2016

Atropello intencionado.

Quiero vivir atropellada, y que tus neumáticos me despierten cada mañana con cosquillas en las costillas, que mi indecisión se pierda en la autopista de lo razonable y me deje en paz, que no me dé miedo bajar de la acera, ni correr por la carretera sin que me cojas de la mano. Quiero que los mordiscos en las mejillas se salten los semáforos, que haya un polvo esperándonos en cada gasolinera, que las palabras feas se escurran por el alcantarillado de la ciudad, y las bonitas se divulguen en los paneles de tráfico. Quiero que los callejones sin salida se manchen de latidos, que nuestros pasos se queden grabados en el asfalto. Que me atropellen las prisas por darte un beso.

lunes, 22 de febrero de 2016

(Re) Huelga de latidos.

Cerró los ojos, a la espera de que las palabras viniesen por si solas, como hacían antes... Dejando salir sentimientos disfrazados con historias inventadas, para no olvidar absurdas anécdotas a las que sólo ella podía poner nombre y apellidos. 

Había prometido dejar de fumar antes del atardecer, pero le encantaba golpear el teclado con un cigarro entre los dedos. Las letras se mezclaban con el humo, las teclas se llenaban de ceniza, y no avanzaba. Aquella poeta que había vivido en ella, que vomitaba cuentos cada noche, estaba dormida.. 

Quiso arrancar la voz de sus entrañas, olvidar la idea de volver a intentarlo. Pero no, esta vez no se rindió. Iba a hacerlo. La pequeña poeta se iba a despertar, aunque tuviese que pasar noches en vela buscando las palabras.

Ahora que su corazón latía con más fuerza que nunca, quiso resucitar su rincón más preciado, esa parte de ella que tanto le gustaba releer. Su propia huelga de latidos.

Y algo le dijo que lo conseguiría.

domingo, 19 de febrero de 2012

A.

Oníricamente hablando

como quien lame los ojos
de un unicornio cansado

o pinta los días
con palabras sin sentido

y melodías escondidas
en el humo de los coches

creyendo en causalidades
que un día tuvieron sentido

en un ayer

que

tiembla.

Solo.

Perdiéndose en una ciudad
donde el tú ya no existe,
y el yo ha caducado.

domingo, 10 de abril de 2011

Fritanga

Las doce menos veinte. El bar está prácticamente vacío, y la última mesa abandonará el local en unos minutos, así que ahora empieza mi jornada laboral. Desde hace dos meses, trabajo limpiando vomitados de retretes y recogiendo colillas en este tugurio por unos cuantos dólares al día para ir tirando.

El día que solicité el puesto, mi jefe, el señor Anderson, ni siquiera miró mi curriculum. Para decidir mi admisión en su local, tan sólo se fijó en mi escote y en mi "preciosa cabellera negra". El pobre iluso no sabe que es una estúpida peluca que esconde mi prematura calvicie, causada por una enfermedad genética. Al principio ni siquiera salía a la calle, me sentía el centro de todas las miradas, pero llegué a acostumbrarme, y ahora me cambio de peluca cada dos por tres. Me encanta variar mis peinados, pero sin llamar demasiado la atención. Es un vicio más, como fumarme un cigarrillo después de comer o morderme las uñas mientras espero el autobús.

Hoy, los clientes se han lucido. El baño está asqueroso, y necesitaré más de una hora para quitar toda la mierda acumulada que hay aquí dentro. Me enfundo los guantes y me concentro en el retrete. Escucho cómo la puerta se abre, y entran dos hombres corpulentos con cara de pocos amigos. El señor Anderson les pide amablemente que abandonen el local, pero los dos amigos hacen caso omiso a sus palabras. Dejan caer sus enormes traseros en los taburetes y, tras colocar en la barra un cuchillo de carnicero ensangrentado, piden dos huevos fritos con bacon. Anderson, al ver el cuchillo, se encoge de miedo, y con una rápida mirada le indica al camarero que obedezca las órdenes de estos dos desconocidos. Comen ansiosos, sin mediar palabra, mientras mi jefe y el camarero les miran anonadados, y yo les observo cautelosamente escondida tras la puerta del lavabo. Pagan la cuenta y se van, subiendo a toda prisa en un Cadillac verde.

[...]

domingo, 27 de febrero de 2011

24H

Quiero que quieras por un día. Me citarás en un mercado de colores, y me buscarás entre el gentío, y cogerás mi mano con delicadeza, y tomaremos café, y fumaremos pausadamente, y me sonreirás, y me llevarás a un rincón secreto, y nos revolcaremos en el césped, y seguiremos con la ropa puesta, y volverás a cogerme la mano, y me llevarás hasta tu portal, y te harás de rogar, y abrirás la puerta, y me subirás en brazos, y me lanzarás sobre la cama, y besarás cada poro de mi piel, y dejaré que me hagas el amor, y dormiremos abrazados, y me despertaré con el olor de nuestras tostadas, y comeremos bajo el sol, y me dirás que soy la mujer de tu vida, y desearás poder acostumbrarte a estar conmigo, y me sonrojaré, y te besaré, y miraré el reloj, y veré que es tarde, y me despediré de ti, y me rogarás que no me vaya, y que te llame, y que te muerda los labios manchados de mermelada. Y bajaré las escaleras de dos en dos, mientras mirarás de reojo cómo tambaleo el trasero. Y saldré del portal, y cerrarás la puerta, y me perderé entre la muchedumbre. Y desaparecerás para siempre, y no dejarás huella en mi camino, y no volverás a quererme.

lunes, 10 de enero de 2011

Teenager

Era una jodida adolescente. Enamorada del protagonista de su serie favorita, y de un chico mayor del que ni siquiera sabía su nombre. Y cuando llegaba la noche, se masturbaba tímidamente, mientras soñaba con lenguas utópicas que recorrían su entrepierna.

domingo, 31 de octubre de 2010

Me gusta lamer las entrañas de tus latidos.

martes, 12 de octubre de 2010

So ugly

Non importa canto escote póñaslle á túa vida. Sempre serás a nena menos bonita do barrio.

domingo, 3 de octubre de 2010

Alguien

Alguien que me dé los buenos días con un mordisco en los labios, que me diga lo guapa que estoy con legañas, que me dibuje espirales antes de dormir. Alguien que me calle cuando hablo demasiado, que me haga soñar, que me regale cuatro palabras tontas pero bonitas en un papel cuadriculado. Alguien que me acompañe en las sesiones de película y manta, que me mire de reojo cuando nadie se dé cuenta, que disfrute conmigo de la lluvia. [..] Alguien, pero el aire huele a nadie.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Platos.

Las noches están llenas de amores platónicos.
El mundo está lleno de amores platónicos.
La vida está llena de amores platónicos.

sábado, 26 de junio de 2010

Homicidio

Esta por robarme besos a escondidas, esta por no pararme los pies, esta por pintar sueños inventados, esta por arrancarme la sonrisa, esta por ensordecer mis palabras, esta por cortarme las alas, esta por intoxicar la realidad, y esta por comerme el corazón.


Y así, la pequeña princesa mató a su príncipe envenedado a cuchillazos.

miércoles, 16 de junio de 2010

Mentirosa

Hace muchos, muchos años, en una ciudad sin calles y sin sonrisas, vivía una señorita que se pintó de gris y se vistió con la armadura más dura del mundo. Todos pensaban que era la más fuerte, la más valiente, la que siempre hacía lo que quería. Lo que no sabían era que, detrás de esa montaña de hierro, el corazón se le deshacía a pedazos.

jueves, 3 de junio de 2010

Sabes que en el fondo te quiero. ¿No te das cuenta de que lo mío con la noche es tan sólo sexo ?

viernes, 21 de mayo de 2010

Sud

Cogí un tren con destino a tu ciudad, acompañada por tres primos, dos tias, cinco amigas. Enseguida encontré tu casa, tu pequeño rincón, en una calle de piedra y bullicio de gente desconocida. Había un bar con tu nombre y, cuando estaba dispuesta a entrar, aparecí de repente en la casita de la magia, con sus pequeños gnomos cantando alegremente. Necesitaba irme. Bajé corriendo las escaleras y llegué a una plaza desierta. Vi a tu padre, a tu madre, a tu hermano. Y enseguida te vi a ti, después de tantos años. Un escalofrío me recorrió de arriba a abajo. Asfixiamos la distancia con un abrazo, y lloramos a carcajadas. Seguías oliendo igual de bien. Te fuiste, y yo me perdí con mis acompañantes por tu pequeña ciudad, disfrutando de ellos, pero buscándote de vez en cuando de reojo. El sol se escondió, salió, y te volví a encontrar, sentado en un banco, mientras esperabas a tu chica al compás de un cigarro. Hablamos y hablamos, no recuerdo muy bien de qué, pero seguro que sonaba bonito. De repente, escuchamos el pitido del tren, y volvimos a la plaza desierta, donde me esperaban los demás. Me regalaste un abrazo, y me prometiste que volveríamos a vernos antes de lo que pensaba. Y así espero que sea. Hasta el próximo sueño.

domingo, 16 de mayo de 2010

Yo, y más yo

Ya no recuerdo cómo se hacía eso de narrar historias, de redactar pequeños pensamientos, de pintar con letras las pajas mentales que neambulaban por mis entrañas. Últimamente tan sólo invento cuentos antes de dormir, cuando estamos a solas mi cabeza y yo, cuando los sueños llaman a la puerta para meterse bajo mis sábanas. Yo hablo conmigo. Y con nadie más. Jodida egoísta.

sábado, 1 de mayo de 2010

Y un nudo en las entrañas le obligó a vomitar la verdad.

domingo, 28 de marzo de 2010

That's all

El problema empieza cuando ya no me apetece follarte, cuando prefiero darte un beso. Cuando el placer se convierte en amor.

viernes, 19 de marzo de 2010

tiquití

He vuelto a ahogar ´
penas con alcohol



Sopla el viento
en cualquier lugar,
y yo sólo veo un sol
que se esconde antes de nacer,
que la luna no quiere su amor.


Y un callejón que ayer lloró
por un poquito de luz,
se refugia después de las diez,
y sus manos no quieren creer
que la vida se olvida de él..

domingo, 7 de marzo de 2010

Y la niña de la mirada perdida dejó de soñar, mientras una bofetada de realidad le golpeaba la cara con una fuerza sobrehumana.

sábado, 27 de febrero de 2010

Más tardes negras

[..] Cada mañana, las sábanas que envolvían un desgastado colchón le preguntaban por el sabor del placer, ese que hacía tanto que no las acariciaba. Ana les contestaba encogiéndose de hombros, pues ya ni siquiera recordaba a qué olían los besos, ni qué era eso de dormir abrazada. A decir verdad, nunca había podido perderse en sueños entre los brazos de un extraño, y menos aún de un conocido. Su último novio la dejó porque no podía quererla demasiado, porque tanto amor propio le impadía repartir caricias y palabras bonitas. Ya habían pasado noventa y dos días desde que Mario se marchó, después de compartir tan sólo dos semanas y media. Pero Ana seguía recordándole de vez en cuando.



Sin permiso alguno, una pequeña mariposa se coló por la ventana de la cocina, y empezó a revolotear alrededor de Ana. La miró atónita. Acababa de enamorarse de un insecto con fantasía en las alas. Su mirada quedó hipnotizada con los colores de la mariposa, y los transeúntes de la calle pasaron a formar parte de un segundo plano. Con la última calada, abandonó el sofá rasgado para seguir los pasos de la intrusa voladora. Inconscientemente, abrió el balcón y salió. Era la primera vez en las últimas dos semanas que un poco de aire fresco rozaba los poros de su piel. Ana se quedó paralizada. La maldita mariposa le había sacado de su refugio hasta estamparle contra la realidad de la que intentaba huir. Escuchó las risas de los niños, las quejas de los ancianos, los labios de los adolescentes juntándose en callejones desconocidos, las palabrerías de los políticos, los cotilleos de las señoras. Y una dulce voz que tarareaba una canción desconocida. De pronto, sus latidos arrancaron de nuevo, y latieron con más fuerza que nunca. Daba la sensación de que el corazón, nervioso y agitado, iba a salirse del pecho para poder buscar al dueño de esa boca cantarina. Pero Ana le tranquilizó, pues no iba a hacer falta que se escapara de su cuerpo. La pequeña mariposa se había colado en su estómago, dándole la fuerza suficiente para ser ella misma la que abandonara su viejo salón, y saliera en busca del sonido que removía sus entrañas. [..]



Primera parte aquí.

viernes, 26 de febrero de 2010

Noviembre 2oo7

Sin saber porqué,
lloramos recuerdos,
y la distancia se enfrió
con cada silencio
que salía de nuestra boca.

Buscamos besos,
abrazos, tal vez miradas.
No encontré nada,
y tú tampoco.
Pero no volviste a por mí,
ni fui capaz de pedirte
que lo hicieses.

Llegué a ese banco
en el que un día soñamos.
Sin saber porqué,
estabas allí, esperando,
con la mirada perdida,
y una pequeña mueca
que pedía perdón,
que lloraba añoranza.

Estás cansado,
y tienes frío.
No tiembles más,
que yo te abrazo.
No nos queda calor,
pero mis palabras abrigan.




Recordando viejas pajas mentales.

domingo, 21 de febrero de 2010

Tardes negras

Se sentó en el sofá rasgado y, mientras veía cómo el sol se escondía tras los tejados de su triste ciudad, encendió un cigarro. El humo nublaba sus ojos llorosos, y una canción desconocida mecía de fondo sus latidos entrecortados. Hacía unos meses que había dejado de fumar, pero un cúmulo de recuerdos le asfixiaba el corazón, y las caladas, lentas y con sabor a noches de lujuria, calmaban su respiración.

Ana vivía sola, en el sexto piso de un edificio casi en ruinas. Llevaba dos semanas refugiada en su salón, con el ruido de la televisión como única compañía, y la mirada perdida entre los desconocidos que paseaban bajo su ventana. Algo iba mal, muy mal. Pero todavía no había podido descubrir qué era lo que le había robado su sonrisa. Siempre había sido una chica optimista, feliz, que disfrutaba de los segundos de la vida, pero un día, sin saber por qué, se despertó con los ánimos arrastrándose por las tuberías, y con un vacío en el pecho que nada conseguía llenar. Ya nadie llamaba a su puerta, el teléfono había dejado de sonar, y sus labios cortados no habían articulado palabras desde hacía días.. [.
.]

domingo, 7 de febrero de 2010

Yonkis

Somos todos unos yonkis. Y no de heroína, ni de farlopa. Yonkis de la televisión, de las caricias, de la comida rápida, del placer, de los miedos, de internet, de los cotilleos, de las buenas compañías, de los orgasmos, de la autocompasión, de los bollos de chocolate, del facebook, del tuenti, del flickr, myspace, blog, messenger y youtube, de cigarros para dos, de la vergüenza perdida, de los bostezos, de los mordiscos, de.. [..]

domingo, 31 de enero de 2010

Loca, demente, perturbada, desequilibrada, alienada, chalada, chiflada, lunática, maniática, ida, majareta.

sábado, 30 de enero de 2010

Mágoa

Deja que se encharquen tus latidos,
que ya nadie quiere oír sus pasos
al caer la noche risueña,
neambulando por las calles
del destino incierto..

martes, 19 de enero de 2010

[..]




Y tú un maldito hijo de puta.

viernes, 25 de diciembre de 2009

La niña de las trenzas deshilachadas pasaba la noche quemando pulmones con caladas ajenas, ahogando hígados con tragos de más, mordiendo lenguas que no querían ser amadas..

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Calle Tesoro

Habían más de ocho coches en el aparcadero de la colina. De todos salían gemidos y cristales empañados por placer. De todos, menos del cadillac verde. En ese auto sólo se escuchaba una emisora desconocida de fondo, mientras los dos pasajeros se miraban de reojo. Ella, una joven quinceañera, enseñaba su rebeldía adolescente con un escote bien marcado, pero todavía quedaba algo de niña en ese lazo que adornaba su cabeza. Él, en cambio, quería hacer creer que era un rebelde sin causa, un dieciochoañero que podía con todo, equipado con su chupa de cuero, sus vaqueros desgastados, y una chulería que más de una vez le había fallado. Hacía apenas tres semanas que empezaron a salir, pero todavía no habían pasado de los cuatro besos y las cinco carantoñas. Él no paraba de intentarlo, y esa noche volvió a hacerlo. Disimuladamente, subió la mano por la rodilla de ella, intentando refugiarse entre su falda, pero rápidamente ella le apartó, enojándose, justificando que era demasiado pronto, que todavía no estaba preparada para ello. Pero él usó la táctica que nunca falla. Le susurró al oído que nunca había estado con nadie como ella, que le recorrían escalofríos con solo escuchar su nombre, que sabía que aquella noche tenía que ser la noche. Que estaban hechos el uno para el otro, y con eso les bastaba. Intentó acariciar su pierna de nuevo, y ella dejó de quejarse. Él avanzó lentamente, dibujando espirales en cada poro de su piel, hasta acariciar con suavidad la puntilla de sus bragas. Ella se estremeció, y llena de nervios, empezó a rebuscar en su bolso. Sin pensárselo dos veces, sacó las llaves de casa, y con una mirada le dijo todo lo que necesitaba para que cogiese el volante y apretase a fondo el acelerador. Subieron a casa a trompicones, entre risas, besos y mordiscos. La ropa iba esparciéndose por el pasillo. Corrieron, con la respiración entrecortada, hasta llegar a la habitación de sus padres. Ya estaban completamente desnudos. tumbados en la cama, comiéndose a bocados las ganas de hacer el amor. Ella se asustó. Nunca había visto un pene, y menos en erección. Pensar que eso iba a entrar dentro de ella le hizo sobrecogerse. Pero él le acarició lentamente la sonrisa, los pezones, el ombligo, el clítoris, incluso el corazón, y ella empezó a relajarse, hasta que se dejó llevar. Sintió que él ya había entrado, que todo iba cada vez más desprisa, y a la vez más lento, que perdía la noción del tiempo, y que estaba en un cielo que jamás había saboreado. Gritó con fuerza, y cuando volvió en sí, vio la cabeza de su novio apoyada sobre su pecho, murmurándole versos y humo entre los labios, hasta quedarse dormidos.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Lidia

Lidia ya tiene trece años. Mañana es la fiesta de cumpleaños de Marta, y su madre le ha prometido llevarla al centro comercial para comprarse un conjunto para la ocasión. Todavía no se lo ha dicho, pero Lidia quiere convencer a mamá para ir a esa tienda que tanto le gusta a su hermana, porque ya no es una niña. Se está haciendo mayor. Hace tres meses que recibió su primer beso, y la semana pasada dio su primera calada. Además, está empezando a enamorarse, y ya se sabe que eso es cosa de adolescentes, y no de niñas. Jorge le acelera el corazón cada vez que se cruzan por el pasillo y él le mira de reojo dedicándole una sonrisa. Mañana irá a la fiesta, por eso Lidia espera estar más guapa que nunca. Quiere comprarse una de esas faldas que quedan por encima de las rodillas, y una camisa algo escotada. Ha leído en alguna de las revistas de su hermana que es más fácil seducir a un chico cuando le saludas con las piernas y te despides con el canalillo. Además, va a estrenar su primer sujetador, de color rosa clarito, heredado de su hermana mayor. También quiere pedirle que le maquille, no demasiado, pero sí lo suficiente para gustarle a Jorge, y conseguir ese beso que tanto ansía. Pero Lidia no puede hacer nada desde su cielo. Lidia está muerta. Y todo por culpa de un padre desgraciado que no supo parar a tiempo.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Y la pobre niñita, viendo cómo su globo rojo se le escapaba de las manos, gritó esa palabra que hacía nudos con su intestino, retorcía la boca de su estómago, despertaba sus ganas de vomitar y arañaba sus ansias de vivir. A s f i x i a.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Seiscientos rojo

Tenía un seiscientos rojo. Rojo intenso, "como tu espíritu", solía decirle su padre. Cuando ponía en marcha esa cafetera que se hacía llamar coche, todo el mundo le miraba. En el centro comercial, en la playa de moda, en la salida del bar. Su motor estridente y su chapa abollada por los golpes de los años se convertían en el centro de las miradas, despertando disimuladas risas al compás de sus andares. Pero a él le daba igual. A veces, hasta le gustaba. Le excitaba que desconocidos transeúntes se detuviesen a observarle, a su coche y a él. Los días con demasiado tiempo, incluso reducía la velocidad para poder alargar este pequeño placer. Lo que más le agradaba es que esos ojos desconocidos, que le miraban con ingeniudad, no sabían nada del seiscientos, ni del greñudo con barba de seis días sentado al volante, ni de los polvos que se habían vivido en el asiento de atrás. Aun así, los observadores asentían con la cabeza cada vez que le veían, creyendo conocer todo sobre él. Que el coche era sacado del desguace, que el greñudo al volante gritaba paz y amor todos los días al levantarse, tenía un zoológico de piojos en su cabeza y era vegetocomunista activo, y que el asiento de atrás estaba decorado con esperma y fluidos vaginales de personas desconocidas para el conductor y para los propios amantes de una noche, que dejaron su huella en ese coche follando con unos y con otros.. Cómo se equivocaban. Marcos vivía en un barrio residencial, con tres sirvientas y cinco súbditos, y prefería conservarse virgen; trabajaba como jefe de guerras clandestinas en callejones de la ciudad - Un oficio desconocido, pero bien remunerado. Sus víctimas favoritas eran los niños descalzos con restos de mugre alrededor de su corazón-, y su melena tan sólo era fruto de un deseo, que un día u otro llegaría a cumplir: Poder limpiarse el culo con su larga cabellera, el sueño de muchos americanos adictos a extraños estupefacientes que distorsionan demasiado la realidad. Su espíritu rojo se había desteñido. Todos los principios en los que creyó se habían ido a la mierda. Y eso le gustaba.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Allí estábamos, tú y yo, roedados de miradas atónitas, demasiado conocidas, que observaban el ovillo que habíamos construido con nuestros cuerpos en el sofá de la habitación. Practicábamos sexo sin penetración, silenciosamente, mientras la cremallera de tu pantalón jugaba con mis medias de rejilla..
Se me han caducado los latidos, y las palabras, y las papilas, y las pupilas, y la saliva, y todo todito todo.

domingo, 25 de octubre de 2009

Tengo un agujero enorme
en mi pequeño corazón.

jueves, 15 de octubre de 2009

Amor propio.

Ahogué las ganas de llorar, callando la respiración contra la almohada, mientras la yema de mis dedos, cansada de tener que acompañarme en las frías noches de verano, se distraía dibujando corazones deformados en los rincones de la cama. Mis ojos se perdían en cada movimiento, siguiendo el ritmo con las pupilas. No veía simplemente líneas, sino que dentro de cada garabato había algo extraño. No podía distinguirlo, pero cada vez que acariciaba uno de esos corazones, mis latidos susurraban pequeños orgasmos. Poco a poco, fueron alzando la voz, y extendiendo por mi cuerpo el cosquilleo que se había apoderado de mis sábanas. Por un momento, me imaginé al vecino del tercero gritando de placer al oír los gemidos que emitía alguien que no era yo. Busqué mi dedo pintacorazones, pero ya no estaba perdido entre garabatos. Se había escondido entre mis piernas, jugando a pintar espirales de amor. De amor propio. Y me dejé llevar.

viernes, 9 de octubre de 2009

Putxs, alcohol y literatura.

"Amaba la vida. A su manera. Amaba el alcohol. Las calles. Las mujeres fáciles. Amaba el día y la noche. Amaba aquello que él denominaba la mala literatura. Y todo, bajo el prisma de un hombre que no tenía dueño, tan sólo comprometido con la bebida y con su vieja máquina de escribir. Odiaba el trabajo. La vida ordenada. Limpiar los platos. Cortarse las uñas. A los críticos literarios. A los escritores. A la gente que nunca le invitaba a un trago."




F.Rodríguez -Bukowskiando-

martes, 29 de septiembre de 2009

Dr Mr

La niña de la sonrisa torcida quiere y no puede, puede y no quiere. Le enseña los dientes a la vida y, a la hora de morder, se le encoge la rabia, y la inocencia se asoma por los poros de la piel. No deja de reír ante la muerte, y llora al saborear pedacitos de felicidad. Todas las mañanas, con un vaso de leche en la mano, se monta en la montaña rusa de esa cosa a la que llaman vida, para dar paso a su inestabilidad emocional. Y sube, y baja, y vuelve a subir, y baja de nuevo. Su madre siempre se lo decía, antes de que la niña de la sonrisa torcida le asesinara después de un cálido abrazo: "Cariño, no sé a quién has salido, pero tu vida parece una traducción barata de Dr Jekyll y Mr Hide."

viernes, 25 de septiembre de 2009

Underwater


Con las entrañas encharcadas y los recuerdos mojados, la vida sabe un poquito mejor.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Blablabla


Sin saber porqué, te eché de menos una noche más, a pesar de haberme prometido tropecientas veces que no volvería a hacerlo, que ya había pasado demasiado tiempo, que no valía la pena seguir con tantos sueños. Sin permiso alguno, sentí tu lengua recorriendo mi boca, aunque estabas a kilómetros de distancia. Tus manos dibujaron espirales en mi ombligo, y un suspiro entrecortado intentaba contarme secretos al oído. Un escalofrío recorrió toda mi piel, pero un calor conocido me arropó bajo la luna. Era el último día que pasé entre tus brazos, escuchando lentamente tu respiración, haciéndola mía. Y con la mente dormida, los latidos descompasados, y nuestras manos entrelazadas en un mundo de cristal, me perdí entre la realidad onírica que anidaba en mis adentros, con una pequeña sonrisa escondida entre mis mejillas, pero echándote de menos todavía.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Pito, pito

Sentada en el sofá, con un trabajo temporal y sin ahorros, viviendo de alquiler, con el vino y los ganchitos mezclándose en la boca con el humo del tabaco. Ocho gatos y tres perros cubren el suelo del salón, revolcándose entre la mierda de la noche anterior. Películas de porno barato se acomodan en la mesita, y la soledad, de vez en cuando, se presenta sin permiso. "Qué vida más triste", dirían algunos. Pero quien confía en el destino y se deja llevar, no siempre sale bien parado. Son los riesgos del azar.

domingo, 13 de septiembre de 2009

.

Punto y coma
Punto y seguido
Punto y aparte
Punto final

sábado, 5 de septiembre de 2009

En un momento de inconsciencia, perdí la conciencia. Te besé. ¿Y qué? Tus labios eran ásperos como el esparto, arañaron mi inocencia hasta hacerme reaccionar. Me fui, para seguir buscando ese príncipe decualquiercolor que todavía desconozco, que no sé ni si existe, que quién sabe dónde estará..

domingo, 23 de agosto de 2009

Palabras caricias manos entrelazadas miradas indecisas ojos que deciden pequeños besos besos más fuertes cuerpo con cuerpo falta de ropa respiración entrecortada más caricias risas absurdas deseo oscuridad labios mordidos espirales piel sudorosa latidos excitados sentimiento y sensación orgasmo abrazos sonrisa humo otro beso despedida

lunes, 17 de agosto de 2009


Allí estabas tú, en tu pequeño rincón, pero tus ojos ya no brillaban como antaño, la fuerza se te escapaba con la vida. Y al cogerte entre mis manos, sentí tu calor, pero ya no trepaste por mi espalda, ni castañeaste tus dientes; casi ni me miraste. Simplemente estabas ahí, esperando ese sueño del que nunca despertamos. Y dijiste adiós.

Hoy descansas de la vida, con el mar bajo tus pies, acariciando la arena de esa playa que tanto me enamora, y que espero que a ti, desde donde estés, también lo haga. Hasta siempre, pequeña.

jueves, 30 de julio de 2009

Se encaprichó tanto con un sueño
que acabó escapándosele la vida.

miércoles, 29 de julio de 2009

Non

" París non é a cidade do amor,
a cidade do amor é onde ti me digas.
"


lunes, 20 de julio de 2009

Sus dedos atravesaron una cortina de humo que separaba unos labios sedientos de lujuria. Acarició cada poro de su piel con la yema de los dedos, y se dejaron llevar. Tan sólo habló el silencio, y las manos entrelazadas que decían más que cientos de palabras gritando al unísono. El cielo estaba rojo, rojo de alegría y placer. Parecía que todo había sido demasiado agradable como para dejarlo marchar. Pero las nubes reemplazaron a las estrellas, y las manos ya no se abrazaban. Sus miradas cambiaron a la luz del sol. Él se fue, con un nudo en el estómago, y esperando poder volver a reencontrarse con esos labios, aun sabiendo que probablemente nunca volvería a hacerlo. Ella, en cambio, se marchó con una pequeña sonrisa y una página en blanco para empezar a rellenar de nuevo. No le gustaba eso de perderse en los recuerdos.

jueves, 16 de julio de 2009

Era un jodido lunes. Los despertadores gritaban desesperados, ensordeciendo a trabajadores cansados, despertándoles de un profundo sueño. La ciudad se ponía en pie, dispuesta a seguir los pasos del borreguismo de la capital. Pero en la cuarta planta de la sexta avenida, alguien no despertó. El sonido estridente del reloj decidió permanecer callado, dejando que su víctima matutina siguiese perdida en sueños viejos y caducados, pero sueños al fin y al cabo.

miércoles, 15 de julio de 2009

,

Esta historia de amor
la inventé yo,
así que yo seré
la que decida
cuándo acaba
y con quién.

jueves, 25 de junio de 2009

Maldito duende

Un duende maldito y retorcido está atando mis arterias y mis latidos con nudos marineros. Cada vez que estira sale disparado un bonito recuerdo, y una arcada de desilusión recorre mi esófago. Todavía noto la presión en mi pecho, el vacío de sentimientos, y es que ya ni siquiera puedo sentir el aire, incluso me cuesta respirar. Pero al duende le gusta verme así. Y por eso me dejo, porque hoy lo hago por él, pero algún día será por mí por quien se aten arterias y latidos, por quien se dejen matar un poquito el corazón.

lunes, 22 de junio de 2009

Y yo con estos pelos

El niño despeinado vivía en una habitación negra, sin cielo y sin amigos. Jamás comprendió por qué le encerraron en ese lugar, olvidó quién lo hizo. Ni siquiera le importaba. Simplemente, se sentaba en una esquina y se mecía en sus entrañas, dejando pasar el tiempo. Observaba a su alrededor. Las paredes oscuras se comían sus ganas de vivir, pero en un rincón sucio y anaranjado, siempre estaba en pie su pequeña esperanza. Unas cuantas flores le daban los buenos días, le hacían compañía, incluso le contaban qué había más allá de aquellos muros. El niño despeinado las escuchaba atentamente, sorprendido con esas palabras que gritaban cielos azules y mariposas inquietas, risas de niños y arena entre los dedos de los pies. Le encantaba saborear cada letra.
Un día, mientras se mecía, había más silencio del habitual. Temoroso, se levantó. Todo se había vuelto más oscuro si cabe. Se acercó hacia el rincón anaranjado que tanto le gustaba. Y vio aquello que no quería ver. Un río de sangre rodeaba a las flores que tantas historias le habían contado. Habían muerto, su pequeña esperanza había muerto. Rebuscó en sus bolsillos algún remedio, algún antídoto, una pizca de vida. Tan sólo encontró una tiza. El niño despeinado recordó las palabras de las flores, y actuó. Tenía que salvar a esos pétalos que tanto le gustaban. Creía que, pintando unas nubes en el cielo y un pequeño sol, las margaritas de sus cosquillas volverían a florecer. Pobre inocente.

lunes, 15 de junio de 2009

A vosotros no os separa el espacio, sino el tiempo...

domingo, 7 de junio de 2009

Indecisión manchada de tomate y helado de chocolate.
Llevo veintiocho días encerrada en casa. Las paredes han empezado a hablarme, y la mugre se esconde bajo mis sábanas, que lloran a gritos desde que duermen solas. Sigo vestida con esa camiseta grisacea que encontré en el parque de atrás, y los dedos de los pies se asoman por los agujeros de mis calcetines azules. Me doy un beso en las rodillas como desayuno. No puedo dejar de morderme los labios hasta hacerlos sangrar. Araño la palma de mis manos cada vez que pienso en saltar y no volar. Adoro escuchar el sonido de la piel rasgada, deshaciéndose lentamente, plácidamente. Se me caen las uñas de tanto esperar(te).

domingo, 31 de mayo de 2009

Refúgiate bien, pequeña puta.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Imbécil

Érase una vez una niña un tanto estúpida, intútil y tonta. Cualquier sinónimo de imbécil era parte de su vocabulario, y de su forma de ser. No le gustaba nada de lo que hacía, pero tampoco hacía nada de lo que le gustaba. Su afición preferida era coleccionar quejas, y hacerlas tan grandes como sus mentiras, hasta que, de tanto estirar, se rompían, y una lluvia de mierda caía sobre su cabeza. Pero la niña no se resistía, cogía otra queja más y estiraba con todas sus fuerzas. Así se pasaba el día, bañándose en las heces de sus entrañas, mientras dejaba que la vida se le escapara por la puerta de atrás. Ella sabía que tantas quejas y mentiras no eran buenas, pero vacilaba al destino, y seguía jugando. Hasta que un día, la cosa se le fue de las manos. Y la niña acabó ahogándose en su propia montaña de mierda, por estúpida, inútil y tonta. Por imbécil.

viernes, 15 de mayo de 2009

Nubes devoraiglesias


¡Corred! ¡Venid todxs a verlo! ¡Las nubes intentan comerse a su santidad!


¡Es un milagro!

jueves, 14 de mayo de 2009

-

Y como un susurro en la nada murió, sin poder despedirse del viento, ni de sus entrañas, ni de todas esas palabras que un día dejó caer sobre la arena. Se fue, dejando que un humo denso y solitario le cubriera la cara mientras esperaba la muerte.

domingo, 10 de mayo de 2009

sábado, 2 de mayo de 2009

No me gusta..

..estar apática, ni triste, ni que unas cuantas canciones me dejen en trance. Ni atiborrarme de recuerdos para vomitar lágrimas, ni querer y no poder, y mucho menos poder y no querer. Tampoco me gusta madrugar, ni desayunar sola, ni dormir sin sábanas. No me gusta no saber qué hacer, ni perder el metro, ni las judías verdes. Ni que no me cojan el teléfono, ni llegar tarde a las citas, ni las playas de Valencia. Tampoco me gusta el sonido del despertador, ni empezar un libro sin haber leído la última frase, ni que me sangre la nariz. No me gusta la resaca, ni montar en bicicleta, ni las sandalias, ni las falsas esperanzas. Ni que se me aceleren demasiado los latidos sin motivo alguno, ni los mecheros que ya no funcionan, ni quedarme sin papel, y sin tabaco. Tampoco me gustan los silencios incómodos, ni los domingos por la tarde, ni los nudos en el estómago, ni soñar demasiado.

lunes, 27 de abril de 2009

-

El duende del bosque
me ha robado las palabras,
y la inspiración,
y las ganas de gritar.
Maldito cabrón,
que se ha llevado
sin permiso
los mordiscos
de mi lengua.

sábado, 18 de abril de 2009

.

Nací demasiado cobarde, por eso me conformo con mirarte de reojo, con soñarte a mi manera. Y es que me derrito por dentro cada vez que te veo.

martes, 14 de abril de 2009

Humo

Me fumaría
un cigarro tras otro,
aun sabiendo
que tus labios
nunca acariciarán
el humo
que expiro
suspiro
tras
suspiro,
mientras el tiempo
me consume
y la distancia
entre tus dedos
y mis entrañas
se hace
cada vez
más larga,
más densa.
Y una canción
con nombre y apellidos
apuñala los latidos
que una noche
de verano
pinté.

miércoles, 8 de abril de 2009

Y..

¿Sabes? Soy adicta a tus recuerdos, y a echarte de menos día sí, día también. No te necesito para respirar, pero me gusta compartir mi aire contigo. Tus besos no son vitales, pero me encanta que me los regales de vez en cuando. Tu voz no entrecorta mi aliento, pero me agrada que me abrace mientras anochece. Sé que te fuiste porque quisiste, nadie te obligó a hacerlo. Sé que tal vez no sueñas conmigo, quizá ni siquiera me recuerdes. Pero no te preocupes, estoy acostumbrada a querer a escondidas, mientras el mundo gira. Y quiero volverte a ver. Y voy a volverte a ver.

martes, 7 de abril de 2009

Non sei

No sé razonar, no sé pensar, no sé querer, no sé decidir, no sé trabajar, no sé estudiar, no sé sonreír, no sé valorar, no sé compartir, no sé respetar, no sé empatizar, no sé esperar, no sé encontrar, no sé desear, no sé amar, no sé respirar, no sé vivir.

viernes, 3 de abril de 2009

...dito abril

Felicidad lluviosa. Tristeza bajo el sol. Mañanas perdidas en el parque de atrás. Noches improvisadas. Alcohol pasajero. Humo. Más humo. Días monótonos. Improvisación. Morriña acumulada. Cuenta atrás. Tiempo perdido. Pedacitos de sonrisas. Recuerdos. Escalofríos. Calor felino. Cafés del tiempo. Cielo azul. Nubes blancas. Mordiscos. Canciones con letras. Calendarios deshojados. Abriles confusos, que me visitan una y otra vez, una y otra vez...

lunes, 30 de marzo de 2009

5:00 a.m.

Todavía conservo ese trozo de papel que me regalaste sin permiso. Masturbaste las palabras con la yema de tus dedos, pintando cada letra en una sucia servilleta de bar de carretera sólo para mí, para que me envolviera con ellas, me encogiera con cada verso, me estallara el corazón. Por aquél entonces éramos todavía unos desconocidos, unos curiosos, amantes de la vida, de los desafíos al destino, de las miradas ajenas. Yo acostumbraba a tomar café en la barra de aquél tuburbio, rodeada de albañiles y camioneros que empezaban la mañana entre humo y soledad. Tardé en detectar tu presencia entre tanta gente, pero con el paso de los días me di cuenta de que siempre estabas allí, en ese bar, escondido tras la cortina de tus ojos, en una pequeña mesa arrinconada, removiendo las penas con azúcar mientras el mundo giraba a tu alrededor. No dejabas de observar cada movimiento, cada gesto que la realidad te dedicaba con los párpados entrecerrados, esperando a que le devolvieras la noción del tiempo. Una mañana sin sol, me desperté con ganas de romper la rutina que me ataba. Llamé al trabajo. Me despedí sin dar motivo alguno. Pero volví al bar donde solía desayunar. Algo me decía que seguirías ahí, como siempre. Esta vez no me senté en la barra. Cogí mi taza y ocupé la silla que estaba a tu lado, invadiendo tu pequeño espacio. Tus ojos seguían fijados en tu café, que daba vueltas y vueltas hasta perder el sentido. Yo no hablaba, sorbía poco a poco el desayuno, con cuidado. De vez en cuando te miraba de reojo, pero tú seguías meneando la cuchara, como si el mundo hubiese dejado de existir. Intenté captar tu atención. Siempre había querido saber cómo sería tu voz, las palabras de aquel desconocido que encontraba cada mañana. Mas no hubo respuesta. Pensé que era un estorbo para ti, así que dejé mi taza sobre la mesa y me marché, rumbo a ningún lugar. Oí cómo la puerta del bar se cerraba tras de mí, mientras la gente avanzaba cabizbaja hacia sus prisiones laborales. Entonces, noté una mano en mi espalda, y cuando me giré, no había nadie. Las personas seguían caminando, sin dar explicación alguna. Miré hacia atrás, y vi un trozo de papel que el viento quería robarme, pero fui más rápida que él. Lo abrí con delicadeza, escondida tras mis gafas de sol. Unos cuantos versos con mala letra se amontonaban en una servilleta sin dueño.

"Déjame ser
quien pinte corazones
en la palma de tu mano,
quien sorba el café
que quema tus labios,
quien rompa tu rutina
antes de que te ahogue.
Cómeme el corazón.
Háblame de ti.
Fúmate mis sueños,
y nademos desnudos
en el río de las ilusiones.
Cántame al oido,
grita que no tienes miedo.
Sé mi mejor pesadilla.
Róbame el tiempo,
y escóndelo bajo llave.
Píntame sonrisas que
enterré en mi pasado.
Haz hablar al silencio,
calla mis palabras con
un suave beso.
Ódiame mientras me susurras
que me quieres.
Miénteme como nunca
lo hizo nadie.
Hazme creer que
mis lágrimas sonríen,
que tus cuentos de porcelana
guardan tinta de carcajadas.
Ámame de broma,
quémame despierto.
Me gusta mi locura,
y quiero hacerla tuya,

para que vueles sin miedo
antes de que el sol
deshaga tus alas.
Dame la mano,
te invito a vivir.
Déjame ser
quien te susurre versos
cuando te abraces
a la luna."

Se me cortó la respiración. Tenía mi propio "Báilame el agua" entre mis manos. Al fin y al cabo, nosotros también éramos desconocidos. Tú también esperabas gestos, yo sólo palabras. Ambos andábamos un tanto perdidos por la realidad, también necesitábamos un cambio.Me enamoré sin darme tiempo a reaccionar. Quise volver al bar y enseñarte la revolución que habías despertado en mi pecho, pero no lo hice. Seguí caminando, dando vueltas por la ciudad, abrazando ese trozo de papel que todavía conservo.

sábado, 21 de marzo de 2009

Mi palabrería monótona

caricias latidos recuerdos echardemenos entrañas corazón mirada sonrisa palabras versos luna sueño noche vida pupilas café (des)amor suspiro susurrar orgasmo sábanas dedos tiempo segundos camino ver(te) asfixia escuchar cigarro rincón beso suicidio abrazo lágrimas labios soledad destino rumbo saltar sol roce humo alas volar silencio alma voz ilusión dibujar gritar cuerpo día espiral

Amores de cama

Me desperté, y ya no estabas entre mis sábanas. Una ráfaga de viento se te llevó, con tus caricias, nuestros recuerdos, las sonrisas y esos calzones azules que tanto me gustaban. Sentí tu ausencia la primera mañana, al no escucharte reír mientras el mundo bostezaba. Pero al caer el sol, se me olvidó qué era eso de echar de menos, y cada noche mordía un nuevo corazón, olvidando tu mirada con cada bocado. Y mi cama sonreía más que nunca, mis orgasmos lloraban de placer. No habían nudos en mis entrañas, ni manos entrelazadas, ni palabrerías absurdas. Luna nueva cada noche, sin repetir dónde ni con quién. Las historias de amor no están hechas para mis latidos.

sábado, 14 de marzo de 2009

Latidos revolucionarios

Cuentan mis entrañas que mis latidos ya no quieren estar en huelga, que tienen sed de libertad, de rebeldía, de revolución. Cada vez que tropiezan con una nueva mirada desconocida, o con una sonrisa curiosa, o con un mordisco en la yema de los dedos, o con una caricia en el corazón, quedan presos de un extraño nosequé que, sin pedir permiso, me despierta un nosecuantos que ansía por conocer(te), que nunca (te) presentaré. La revolución ha estallado en un pecho acorazado, y día a día los latidos gritan más fuerte, desgarrándose la voz, sin tener quién escuche tanta palabrería absurda.

viernes, 13 de marzo de 2009

(me)

Susúrrame versos sedientos que observan a la luna de reojo, mientras tu pasado se cae por el agujero del ascensor, y mis recuerdos se cosen en la esquinita del invierno. Acaríciame el alma cuando menos me lo espere, que las mañanas huelen a café con leche y besos azucarados, a resacas compartidas y palabras que poco hablan. Dibújame sueños que revivan primaveras, hasta que las agujas del reloj se cansen de caminar y decidan descansar, parando los segundos refugiados en mi portal. Regálame terciopelo con forma de corazón, antes de que la alborada inunde mi existencia y recuerde a mi inocencia que sigo siendo esa niña que tanto miedo tiene, que tan poco quiere.

miércoles, 11 de marzo de 2009

.

a f a s i a

lunes, 9 de marzo de 2009

Frío

Siento frío
cuando no acaricio
las líneas
de tus manos
arrugadas
por el paso
de los años
y el silencio
del otoño,
cuando no despierto
con tu lengua
en mi ombligo
cantando
a la luna
que una noche
nos iluminó,
cuando no abrazo
un pedacito
de tu espalda,
rodeada de
miradas ajenas
que tienen envidia
del color
de la esperanza.

Sin despedidas

Tuve unas ganas inevitables de asesinar, de ver sangre, de quitar vida. Y lo hice. Una de mis pequeñas huelgas de latidos http://www.fotolog.com/huelgadelatidos ha muerto, sin despedirse de nadie, y todavía desconozco mis razones. Pero aún no he empezado a echarla de menos.

jueves, 26 de febrero de 2009

Ñoñerías

El sol entra discretamente por la ventana, acariciando con dulcura cada poro de mi piel. De fondo, escucho a tus labios tararear una canción lentamente, entrecortada por tus risas matinales. Sonrío como una niña pequeña, y cierro los ojos. Las sábanas están manchadas de lujuria, y el almohadón todavía huele a tus pestañas. Me abrazo a él, vuelvo a dormir soñando.
Un cálido beso en la mejilla me despierta. Y allí estás tú, con esa felicidad que nunca te abandona, cuatro tostadas y dos cafés, mirándome tiernamente, sin mediar palabra, pero diciéndome todo con los susurros de tus pupilas. Te acuestas a mi lado, sin dejar de observarme. Dejas las tazas en la mesita, y los platos. Me abrazas con delicadeza, haciéndole cosquillas a mi ombligo, y a mi vida. Encuentro tus labios bajo las sábanas. Tus dedos pasean por mi cuerpo, por mis entrañas, por mis latidos. Te siento dentro de mí, otra vez.
Y nuestro café se enfría, mientras hacemos el amor.

martes, 24 de febrero de 2009

Quiero

Me ha invadido la locura. Y quiero gritar cada vez más alto, hasta que se desgarren las palabras de mi garganta, las caricias del paladar, la sonrisa de sus pupilas. Y quiero asfixiar las mentiras que dibujé, y perderme en un jardín de almas incombustibles abrazadas a sus entrañas, y expandir el cosquilleo que sopla cada mañana por la comisura de mis labios. Y quiero latir cada vez más fuerte, hasta que se rompan los cristales de las fachadas, los tímpanos de los curiosos, las estrellas de su mirada, las callejuelas del desamor. Desangraré todos los versos si es preciso, para que la luna no llore cuando estalle el corazón.

domingo, 22 de febrero de 2009

Caprichosxs

Últimamente, mis latidos se encaprichan con todo lo que encuentran. Voy a dejarles actuar, a ver qué nos depara el destino. Ahora serán ellos quien me guien. Yo sólo me dejo llevar.

jueves, 12 de febrero de 2009

Tu olor

Hoy he vuelto a sentir tu olor en mis entrañas, y eso que ya no me acuerdo a qué huelen tus suspiros. Las miradas que nos desnudaban se perdieron con tu silencio. Cada palabra que me regalaste ha ido callando lentamente, dejando sin voz a las caricias de tu sonrisa, de mi paciencia. Ese frío beso que me diste ha huído de mi paladar. A punto estuve de olvidar hasta tu nombre.

Tus pupilas clavadas en mis latidos me visitan constantemente, sin darme tiempo a cortarles las alas para que no me mordisqueen el corazón. La última noche en la que perdimos la inocencia abraza de vez en cuando mis sueños, intentando pasar desapercibida ante los guardianes de la luna. Tus labios durmieron mi conciencia en un descuido de la razón, y el único recuerdo que guardo de ti se fue pintando sobre un cielo rojo con lágrimas de ceniza. Perdimos el control del tiempo mientras una pequeña parte de nosotros ardía alrededor de nuestras manos entrelazadas. Tus ojos se ocultaron entre la nada, intentando dedicarme un hasta pronto, cuando sabía que un mañana nunca llegaría. Tal vez tú me mentiste, pero no lo hizo tu mirada. Jamás volví a susurrarle versos a tu corazón.

Han pasado demasiados meses, pero todavía me gusta volver a reencontrarme con tu olor muy de vez en cuando, aunque la mayoría de veces ni siquiera pueda reconocerlo.

Callejones orgásmicos

Al caer la noche, nuestras miradas se cruzaron. Gritaron al unísono que querían derretirse juntas, sudar hasta perder el control. Asfixiarse entre gemidos y latidos confusos, jugar con las cosquillas del destino. Esta vez no hubieron sábanas de por medio, tan sólo un callejón oscuro con las paredes pintadas, la inocencia desabrochada, y dos corazones desconocidos que se arañaron el alma, que se desgarraron la razón a bocados. Llovieron versos susurrados salvajemente, de esos que jamás volveré a escuchar. Un beso sobrecogedor erizaba los poros de mi piel, y la noción del tiempo se iba evaporando poco a poco, al compás de tus caricias. La punta de tus dedos dibujaba caminos infinitos en mi vientre, en mis pupilas, en nuestras ganas de amar. Mientras tanto, un dulce cascabel marcaba el final de la noche, sonando cada vez más deprisa, hasta llegar al orgasmo con la alborada como único testigo.

Lejos

Vete lejos,
y suelta mi mano,
que ya no quedan noches
para andar descalzos,
ya no tengo sueños
para estar contigo.
Hoy no quiero besos,
ni miradas,
ni sonrisas,
ni ninguna de esas cosas
que siempre te pedí,
mientras inventaba versos
que nunca te dije,
que jamás escucharás,
que se perdieron en el tintero
la noche que admitiste
que nunca volverás.
Y ya no quiero verte,
y no voy a llorar.
Porque no nos quedan ganas
para seguir luchando,
ni fuerza, ni tiempo,
ni un sucio caparazón.
Ni relojes, ni esperanza,
ni latidos, ni corazón.

(No) Volver a verte

Las nubes arroparon mi llanto aquella noche, cuando todo quería ser bonito, y unas tristes palabras rompieron el hechizo de la luna pasajera. El tiempo marcaba los últimos pasos, mientras mi respiración se entrecortaba cada vez con más fuerza, más deprisa, sedienta de poder querer. Dijiste adiós con la mirada perdida entre mis labios, las pupilas pidiendo perdón, y tus manos escondiendo demasiados recuerdos. Te marchaste, y ya no sigo tu camino. Dejé abierta la puerta de atrás, por si volvías, pero ayer la cerré bajo llave. Ya no añoro tu presencia, he borrado toda esencia que me recordara a ti, a tus latidos, a tu forma de vivir, a nuestros sentidos, entrelazados tantos días, separados semana tras semana, año tras año. Toda película tiene un final, y hoy escribo el nuestro. La lluvia seguirá siendo arte en aquél lugar, sin importar si sigues en él, o si has huido para siempre. Las nubes y yo no queremos volver a verte.

Locuras

La noche está ansiosa por cubrir la ciudad. Las familias se amontonan en sus salones, rodeando a la televisión, mientras sus cenas precocinadas se enfrían en sus rodillas. La caja tonta les cuenta unas cuantas mentiras, y los ignorantes, grandes y pequeños, asienten pausadamente con la cabeza, sin mediar palabra. Mientras tanto, él ha cambiado su sofá por un taburete envejecido, su salón por un sucio pero acogedor garaje, su televisor por un cuadro desteñido a punto de descolgarse sin permiso. Cree que está loco, demasiado loco, y por eso lo va a hacer. Va a dar el paso, el gran paso, el jodido paso. Una cuerda recién comprada acaricia sensualmente su cuello, besando cada poro de su piel. Ninguna mujer había conseguido empalmar su cerebro con tanta rapidez como este momento, este mismo instante. La mugre, el ruido de los televisores vecinos, los recuerdos, la locura, el taburete, la cuerda, él. Una combinación inexplicablemente excitante. Con un nudo de prolipropileno descansando en su nuca, sabe que ha llegado la hora. Está subido en el taburete, mirando al frente. Se coge los huevos con fuerza, y da una patada. Se queda colgando en el aire, como un pequeño péndulo que se balancea lentísimamente. La escena ha pasado de ser excitante a ser algo cómica. Él intenta reírse de la locura que acaba de cometer. Las carcajadas le corroen por dentro, pero el oxígeno no juega a su favor, y cada vez le cuesta más inspirar, expirar.Se le sale el corazón por la boca, y los huevos, y la esperanza, y la razón. Y la impotencia de no poder levantar el taburete, deshacerse de ese nudo e irse a su salón a rodear a su querida televisión, como cualquiera de sus vecinos. Seguro que le está esperando con los brazos abiertos, y él ahí, colgado en medio de ese sucio garaje, perdienndo el tiempo, y la vida. Hoy jugaban los Lakers, y no lo va a ver por el absurdo capricho de querer suicidarse.

lunes, 2 de febrero de 2009

Pequeñuela

El tiempo ha pasado de puntillas, por nuestro lado, casi sin darnos cuenta. Ya no hablas, pero te escucho. Tan sólo con mirarte me regalas mil palabras, cien sonrisas, diez caricias, una vida. Un nudo en el estómago y la asfixia en mis latidos me envuelven cuando sueño que algún día marcharás. Será porque te quiero (demasiado).

sábado, 24 de enero de 2009

Monotonía

No conozco los pedacitos de tu infancia, ni lo que te depara el futuro, ni tus deseos, ni los por qués de tus por qués, ni el sabor de tus labios, ni el cosquilleo de tus caricias, ni el sonido de tus tequieros; pero he podido conocer el olor de tus sonrisas, y el escalofrío de tu mirada, y el abrazo de tus palabras, y tu inocencia perdida, y tu silencio mientras duermes, y la sensación de tus cabellos perdiéndose entre mis dedos. Y con eso me basta para echarte de menos, aunque tú no lo sepas.

jueves, 15 de enero de 2009

Impares

Los días impares retrocedo en el tiempo, hasta que vuelvo a sentarme en la barra de aquel bar, y recuerdo de nuevo la última noche que supe de ti. Pasé horas y horas esperándote, ahogando los segundos en whisky con hielo y tabaco rubio. Cada vez que la puerta se abría, dejaba caer mi cigarro al suelo, y te buscaba entre la gente. Todo el mundo se parecía a ti, pero tú no estabas por ningún rincón. Volvía a apoyarme en la barra, y dejaba pasar el tiempo. Algo me decía que llegarías de un momento a otro, que no me dejarías marchar sin darme un beso de esos que tanto me gustaban. Cuando el alcohol se había adueñado de mis palabras, sonó el teléfono. Vi tu nombre, y el corazón me dio un vuelco. Descolgué, ansiosa por oír tu voz. Pero no dijiste lo que yo quería que me contaras. No viniste a darme un último abrazo, a regalarme un último beso, a acariciarme con una última mirada. Estabas demasiado cansado para hacerlo. Así que me fui, dejando unos cuantos latidos suicidándose en la barra de aquel bar, con las pupilas encharcadas y el corazón apagado. Nunca más volví a saber de ti. Hasta hoy.

martes, 13 de enero de 2009

uh

Soy absurda, y aburrida, y monótona, y pesada. Soy (casi) todo lo que no quiero ser. Soy el querer y no poder, el poder y no querer. Soy exagerada, y quejica, demasiado quejica. De vez en cuando, intento disimularlo. De vez en cuando.

domingo, 11 de enero de 2009

Domingo tarde

El despertador decidió quedarse callado, para dejar que mis pesadillas se alargaran un ratito más. Las sábanas azules no querían despegarse de mi cuerpo, y yo les seguía la corriente, acercándome a ellas con cuidado, refugiando mi cabeza bajo la tela. Un ruido poco agradable venía de los pies de la cama. La pequeña rata se había levantado con ganas de roer el metal de su bebedero, y de paso, despertar a parte del vecindario. Una fuerza desconocida hizo que la roedora tuviese hambre, y abandonase su concierto de metal para invadir el comedero. Pude volver a dormirme, retomando mis queridas pesadillas. Pero los cristianos tuvieron que joderme el sueño. Un sinfín de campanas escandalosas y desafinadas se colaron por mi ventana, gritando constantemente hasta hacerme arañar los muelles del colchón. Cuando decidieron callarse, era demasiado tarde para reintentar dormirme. Así que, con pocas ganas, le di los buenos días a un mundo lluvioso y congestionado. No tenía ganas de desayunar. Me fui directa al escritorio. Al llegar, millones de apuntes y notas pendientes me dieron la bienvenida. Parecía que me esperaba un duro domingo por delante. Intenté terminar uno, o dos ejercicios. Ya eran las dos de la tarde. Me escaqueé de mí misma, huyendo a la cocina, con la escusa de hacerme la comida. Ensalada de canónigos. Un plato realizable en cinco minutos, pero que yo misma me encargué de cocinarlo en más de cuarenta y cinco. Después de una plácida comida, regresé al escritorio. Los apuntes y las notas seguían esperándome, me guiñaban el ojo de vez en cuando, para darme ánimos. Subí la persiana. Podía ver un poco de sol, y las malditas campanas que habían decidido despertarme. Bajé la persiana. Salí y entré de mi habitación dieciocho veces. La última vez, me senté en la silla, frente al ordenador. Me propusieron ir a la biblioteca, pero me negué. Domingo es un día para estar en casa, y yo no era quién para romper la tradición. Subí la persiana. El cielo se había vuelto azul oscuro, y las farolas intentaban dar un poco de color a ese día gris. Nerviosa por mi falta de estrés, me dediqué a escuchar decenas de canciones tristes con letras melancólicas, mientras me fumaba un cigarro rápidamente, antes de que alguien entrase en la habitación y me viese perdiendo el tiempo, y parte de los pulmones. Ni siquiera tuve ganas de cenar. Seguí con la música y los cigarros veloces, hasta que el sueño entró por mi ventana. Leí unas cuantas historias del señor Bukowski, y antes de dormir, me prometí que al día siguiente iba a madrugar, que aprovecharía las horas. Fue una lástima que el despertador se quedase en silencio de nuevo. Pero ya se sabe, la intención es lo que cuenta.

sábado, 10 de enero de 2009

Sábado noche

Me abrazo a la soledad antes de dormir. Huele mejor de lo que recordaba. Hacía tiempo que no me visitaba, y hoy ha vuelto, para esconderse bajo mis sábanas, para acariciar las lágrimas que corren por mis mejillas. Mi vida quiere irse, dejarme a la deriva, y ha metido mis palabras y mi inspiración en su maleta de hojalata. Lástima.

martes, 6 de enero de 2009

Saposá

El destino de los sapos
juega con mi olfato,
con mi vista,
incluso con mis papilas,
dándole a probar
la mano de un príncipe,
dejándole saborear
lo que nunca tendre(mos).

Y cuando no quede más remedio,
me casaré a escondidas
con la rana de la charca,
que me pedirá dinero
por un beso,
me hará pagarle por copular,
dormiremos en camas separadas,
y tendrá tantas amantes
como mis amores platónicos.

Crearemos un matrimonio
de mentira y ficción,
porque no quedará más remedio,
y treinta y ocho días después
acabará divorciándose de mí,
porque jurará que
ni por todo el oro del mundo
juntará nuestras lenguas,
y mucho menos se planteará
regalarme una pizca de amor.

Eso nunca, jamás.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Quizais

Ya sé que te despiertas pensando en ella, que revives cada momento una y otra vez, que cuentas los segundos que te quedan para volver a verle, que te cuelas en sus sueños disimuladamente, que echas de menos sus abrazos, sus caricias, incluso sus enfados. Que le necesitas hasta para respirar. No me mires así, que me lo han contado tus latidos despedazados, tus miradas que piden clemencia, tus labios en mi mejilla. Pero tonta de mí, he dejado que colorees un rinconcito de mi corazón con tus pinceles enamoradizos, cayendo en la trampa del señor destino, dejándote la puerta de mi mundo onírico abierta. Formas parte de mis nuevas ilusiones, esas que duran un día, tres semanas, o quizás unos cuantos meses. Nunca se sabe cuánto vivirán, como tampoco sabrás cuánto tiempo necesitarás hacer tuyo su aire. Avanza con calma, regalándome sonrisas discretas y besos suaves de vez en cuando, que con poco me conformo. Si algún día ella olvida hasta tu nombre, y todavía sigues por aquí, ven a verme. Quizás entonces estemos a tiempo para cambiar el rumbo. Quizás.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Veintisiete de agosto

Tengo un nudo en el estómago que ha matado mi voz. Sonrío y lloro al mismo tiempo, sin querer saber porqué, pero conociendo todas las razones. Un sinfín de recuerdos se acumulan en mi cabeza, golpeándose, intentando esquivar el paso del tiempo, sin conseguir resultado alguno. Se esfuman, se van, como las olas en el mar, como la luna en la mañana, como la vida en nuestras almas. Una triste melodía de fondo ambienta esta oscura velada, donde sólo estamos mi soledad y yo, compartiendo unas copas de más, y unos cuantos deseos incumplibles. El genio de la lámpara escapó meses atrás de nuestra casa, y la suerte se escondió bajo las espinas del ayer. No hemos vuelto a verles.

En silencio, recorro por última vez cada rincón de la azotea. La vida me da vueltas, me marea la realidad. Huele a tormenta en cada paso que avanzo, a desesperación, a algún que otro estatequieta,porfavor. Ya no hago caso a las palabras que grita el viento. Por experiencia sé que obedecerle nunca sale bien. Nunca. Un niño juega con su pelota azul en el parque del olvido. Le observo desde la azotea. Parece feliz, un trozo de goma pintado le hace sonreír. Sería jodidamente egoísta fastidiarle un momento tan bonito a un pobre chaval. Pero el ego me puede, y domina mi cuerpo, sin dejar que el sol, el presente, los recuerdos o cualquier impresentable que aparece a última hora me impida saltar.

viernes, 19 de diciembre de 2008

1 : 32 : 58 PM

Un dulce susurro acaricia cada poro de mi calma. Una mirada mojada en alcohol me dedica una sonrisa. Trescientos escalofríos y dos mil mariposas se pasean por mi espalda, resbalando en el corazón, anudando la boca del estómago y dándome mordisquitos en la lengua sedienta. La yema de unos dedos que no existen dibuja una espiral en la palma de mi mano, y vuelo con cada roce, esperando que se repita una, y otra, y otra vez más.

martes, 16 de diciembre de 2008

lunes, 15 de diciembre de 2008

TxusLus


Guardo una cajita
repleta de recuerdos
con olor a espuma
y humo sonriente.

Sabor a nostalgia

P o r.




Por a pedre allò que s'enyora,
a no tornar a veure('t).
Por a no sentir(-te) més.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Placeando


Horas y horas
fusilando el tiempo
en aquel rincón.







Imagen:
www.fotolog.com/sergiete007
La Plaça, Octubre 2008

sábado, 13 de diciembre de 2008

Bloc de notas

Suave,
como el silencio
del viento
que mece tu pelo
en otoño.

Lento,
como cualquier
movimiento
que no tiene dueño
y navega
sin sueños.

Vivo,
como las olas
furiosas
que tocan tu cuerpo
sintiéndote sola.

Muerto,
como el deseo
del cuento
que quiere latir
al compás
de las horas.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Saltar y no volar.

La muerte me acecha por la espalda, y una sucia agonía atraviesa mis entrañas, pintando de un color grisáceo cada poro de mi piel. Medito en el tejado, pendiente de las nubes y de sus susurros. Las calles están vacías, los transeúntes huyen del asfalto. Los gatos ya no vagan por el barrio, el sol se ha escondido de mí. Cuando la noche empieza a cubrir la ciudad, me abrazo con miedo, acurrucándome sin amor. Se me escapa la conciencia al asfixiar mis palabras, intentando callar los paladares de la ignorancia, de mi ignorancia. Saltaré sin alas, mientras la luna se relame los labios al verme caer, sabiendo que no voy a poder volar, sin hacer nada para impedírmelo.

Olores


Huele a felicidad,
a ratos cortos
y tragos largos.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Delirios varios

Tengo un nudo en el estómago que no me deja gritar, y la careta del difunto se ha posado en mi mirada, haciendo callar los versos que nacen en el asfalto. Pero tras el muro, vuelve mi voz. La realidad que me rodea es falsa y de postal, con sus entrañas de mentira, sus pupilas dilatadas, sus narices destrozadas y las ansias a flor de piel. Parece ser que está de moda morir lentamente.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Morriña

Y llegó ese día. Con la maleta en la mano, llena de recuerdos que querían ser revividos, nervios incontrolables y con unas cuantas sonrisas de más, saliste dispuesta a comerte el mundo, y esos labios que tanto añorabas.
Arrancaste el motor, y empezaste a conducir camino a ese lugar en el que el tiempo no existía, donde habías viajado tantos y tantos años, siempre con la ilusión en la mirada, dejándote los problemas en la mesilla de noche. Cada vez estaba más cercano tu destino, y el temor del qué pasará se iba haciendo más y más grande. Lo vuestro fue muy bonito, es cierto, pero en cinco años sin contacto podían haber pasado muchas cosas. Eran cinco años de nuevas amistades, nuevas formas de vida, escasas palabras tuyas, ningún beso para ti. Es más, ni siquiera sabías si todavía estaba vivo. Pero tú seguiste adelante, dejando el miedo a un lado, y avanzaste con la cabeza bien alta.
Tras horas y horas, llegaste, al fin, a donde tanto te gustaba ir. Aún recordabas dónde vivía, en esa casa que escondía secretos que sólo tú y él sabíais de su existencia. La espera a la respuesta de tu llamada a la puerta fue la más eterna de tu vida, pero aun así respiraste profundo y con paciencia, hasta que una cara sorprendida abrió. El silencio habló, y vosotros callasteis, sin saber qué decir, comiéndoos con la mirada, matando cada palabra con un suspiro. Vuestras bocas se juntaron, y volviste a morder esos labios añorados que besaste años atrás, cada verano, a la luz del sol o de la luna, no importa cuándo. El tiempo dejó de existir, y volvisteis a ser uno por unos instantes, grabando ese momento en vuestra memoria, deseando que no acabara nunca, pero sabiendo que tenía que terminar.
Cogiste las llaves del coche, y tras el último beso, arrancaste de nuevo. Dejaste atrás toda una historia que te había acompañado durante años, de la que sólo conservaste pequeños recuerdos en una caja de cristal. Sabías que no volverías a tener esos labios sobre ti, y una lágrima cayó de tu mirada, marcando así el final del cuento.

martes, 2 de diciembre de 2008

Atracción

El tic tac de una canción
adormece las ganas
de dar tres pasos más
y dejar atrás el viento
contaminado de amor,
de poesía confusa,
de borracheras sonrientes,
de caladas bochornosas.

Pequeños recuerdos
que me mordéis el alma
y rasgáis mis sueños,
no os vayáis,
que necesito vuestro
calor helado
para seguir caminando.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Mi, tu


Mi sonrisa acarició
cada poro de tu piel,
y el olor de tu mirada.

Tu corazón
dejó de latir con fuerza,
sin pedir permiso alguno.

Mis alas descosidas
intentaron susurrar
perdones al amor.

Tus palabras hendieron
tres ilusiones
y un sueño confuso.

Mi voz se agrietó,
y un silencio temido
arropó el final de la noche.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Fufú

Dibuja una sonrisa,
mientras el sol acaricia nuestra piel
y sus pequeños rayos
pintan lunares en tus mejillas.

Las olas vienen y van,
y los horizontes cada vez
están más cerca.

Deja que suene
una canción antigua,
y que vuelvan
los buenos recuerdos.

Gritemos versos
a los transeúntes,
que nos miran extrañados
por nuestra absurda
pero envidiable felicidad.

Dibuja una sonrisa
cuando el sol nos dé calor,
cuando la luna sonría
nuestras carcajadas,
cuando una dulce sirena
nos invite a soñar.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Qué más dará

Volví a echarte de menos, sin venir a cuento.
Y me arrepentí de dejar perder tantas caricias,
de esconder las miradas,
de quemar oportunidades con unas copas de más,
de no sellar con un beso cada despedida,
de callar cada cosquilleo que me despertabas,
antes de conocerte.
Después de hacerlo.
Cuando te recuerdo.
Siempre.
Lástima que no pudiese susurrarte
todo lo que latía mi corazón,
que no supiese cómo hacerlo.
Pero qué más da,
si sólo eran simples palabras,
que no dicen nada.

domingo, 12 de octubre de 2008

Voces

..Con la luz de las letras,
y el sonido de una triste canción,
caen las lágrimas entre las sonrisas,
creyendo volar entre sueños,
sabiendo que el cuerpo
se revuelca por el asfalto
como si el tiempo no existiese,
con la vida entre los dedos,
bien cogida para que no se escape,
para que no huya,
y así se quede aquí conmigo,
mientras tú y yo fumamos
humo de mentes olvidadas..

lunes, 29 de septiembre de 2008

Asfixiadxs

Me escondí junto a las olas,
que pintaban con espuma
una luz de madrugada,
mientras tu cuerpo desnudo
destrozaba las miradas
de un susurro inesperado
que acorraló a nuestro destino.
Los relojes de la luna
callaron por miedo
a ser descubiertos
en el vacío de la soledad,
y las palabras del ayer
pasaban de puntillas
sobre nuestros cabellos,
para que no olíesemos
su absurda presencia
en una noche de verano
sin pulso ni estrellas.
Los gritos del mar
abrieron el camino
que quebraba las montañas.
Fue entonces cuando
por fin pude darte
un abrazo de esos
que asfixian la distancia..

martes, 23 de septiembre de 2008

Cuéntame

Anoche pataleé
trescientos amaneceres
y ochocientas lunas.
Veinticinco mañanas
y quinientos atardeceres.
Setecientos besos
y quinientas miradas.
Cuarenta tequieros
y cuarenta y dos mentiras.


Uno por uno.


Una por una.


El jodido día sigue en pie,
sin soles, y sin noches.
Sin ganas de abrir los ojos
con la luz del mediodía.
Sin versos de desconsuelo
escondidos en el bolsillo.
Sin caricias de reserva
para las horas frías de desamor.


El destino lucha por ser el más fuerte.
La suerte también.


Y todavía no nos hemos dado cuenta.
No hemos querido darnos cuenta.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Amargura

Cayó la última gota del cielo, cubriendo las palabras que una noche derramó. Los pies hundidos en la arena recitaban versos a las olas, que lamían delicadamente cada letra, en silencio. Una ráfaga de sonrisas pasó antes de que pudiese pestañear, y la luz de la luna respiró profundo, intentando olisquear la poca felicidad que el viento había esparcido por la playa. Pero ya no quedaba nada. Se lo habían llevado todo, dejando que el tic tac de los relojes marcara el final de la noche, el final de la vida. El último verso de una amarga poesía.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Cuando

Cuando tu vida pierde el rumbo, y los corazones callan buscando la salida. El compás del tiempo delimita tus zancadas, y retrocedes por miedo a caer. Cuando tu pecho grita libertad, y tu conciencia sueña esperanza. Las miradas desconocidas se convierten en cómplices, y cada pupila te regala una pizca de luz. Cuando te das cuenta de que puedes, y que quieres. Que todavía quedan segundos para conseguirlo, para avanzar. Cuando sabes que ha llegado el día. Cuando has de salir a la calle, y luchar. Romper las barreras, los muros de la impotencia, y correr hacia un mundo nuevo.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Ácido desoxiribonucleico

La conciencia resuena en la cueva de los recuerdos podridos. Hace demasiadas lunas llenas que te escondes bajo las lágrimas de un corazón amoratado, y tus ojos están cansados de ver siempre lo mismo. Siempre igual. ¿Quién se han creido los sueños para engañarte noche tras noche con historias demasiado bonitas? ¿Quién ha sido el desgraciado que ha osado a darles permiso? Ya no tienes ni voz, ni voto. El presente se te escapa entre la punta de los dedos, y pierdes el tiempo intentando pintar futuros bonitos, relucientes, casi perfectos. Son cosas de la vida.

domingo, 24 de agosto de 2008

Espirales desalmadas

¿ Para qué vamos a engañarnos ? Te echo de menos cuando menos me conviene hacerlo. Y a ti. Y a ti también. Los recuerdos todavía se retuercen entre mis sábanas, y se repiten una y otra vez, como una película sin final, una espiral sin alma. Supongo que son días y días. Mañana me habré olvidado de cada sueño, o quizás siga perdida en ese mundo onírico que me apuñala al despertar. Quién sabe.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Ingenuidad

Todavía sigo buscando unos cuantos hilos de seriedad, que cosan mis labios y callen mi voz por unos segundos. Hablo mucho, demasiado, y las palabras fluyen más deprisa de lo que deberían. Hoy he vuelto a soñar contigo, a pesar del tiempo que ha pasado desde aquella noche. Parecía tan real, tan bonito, que me he despertado creyendo que aún estabas. Pero no. El inconsciente disfruta pintando absurdas mentiras en nuestras mentes de cristal. Qué ingenuos somos, todo nos lo creemos. Todo. Aún mantengo la esperanza de poder cerrar mis labios con un poco de lana azul. Pero ese día nunca llega, nunca llega el silencio.

lunes, 18 de agosto de 2008

Dejemos de soñar, actuemos.

Hubo un día en el que cientos de personas, tú y yo imaginamos un mundo nuevo. Cada calle sonreía con un color diferente. Rojo, verde, amarillo, naranja. El cielo volvía a ser azul, las nubes de humo habían desaparecido, y las pequeñas esponjas blancas que tantas formas nos dibujaban volvieron a ocupar su lugar. Del asfalto brotaban raíces y flores aterciopeladas, margaritas y ansias de libertad. En cada pared se escondía un verso, y otro, y otro más. Las palabras daban vida a la ciudad, empapelando cada rincón con su fuerza, con su voz. La tierra respiraba respeto, y los animales, y las montañas, y el mar. El mundo ya no estaba al servicio del hombre. Las personas eran tan iguales como diferentes. Cada ser era único, irrepetible. Especial. Nadie ganaba a nadie, no habían perdedores. Las lágrimas se perdieron años atrás, y olía a felicidad en cada mirada.

Querida, ha llegado el momento de dejar de soñar. Ya es la hora. Actuemos.

domingo, 17 de agosto de 2008

Nadiesabenada

..Y el corazón te grita,
sin saber lo que quiere,
pero sabiendo que algo necesita,
algo más de lo que tiene..

lunes, 28 de julio de 2008

(Me)

Me refugio en los besos
de un whisky con hielo
y un cigarro de esos
que nunca se acaban.

Me abrigo con las miradas
que nadie conoce,
que huyen del aire,
que no dicen nada.

Me enamoro de los sueños
que dejan caer
misteriosos transeuntes
que no van a volver.

Me desespero en las esquinas
de ciudades alborotadas
repletas de mentes solitarias
que temer ser amadas.

Me muero en callejones,
entre odio y falsedad,
mientras una triste canción
da paso a la soledad.

Corre

Golpea con fuerza y sin miedo, antes de que los recuerdos oxidados te escondan en un pequeño agujero, privándote de luz y de sonrisas, de palabras y de vida, dejándote en silencio, a solas con la soledad. Mata, asesina sin temor, a todos aquellos momentos que te llaman una y otra vez desde el pasado, para que vuelvas a él, para que olvides tu presente y te encierres en callejones sin salida, repletos de flores podridas y amapolas muertas. Vete, adelanta al destino, no dejes que sea él quien decida cada final. Pinta tú mismo la estrella que te guía.

viernes, 25 de julio de 2008

Asco

Te entran arcadas de pensar en ti mismo,
y no quieres mirar atrás,
ni al horizonte.
Cierras los ojos y callas,
como una buena puta,
como un buen cobarde.

miércoles, 23 de julio de 2008

Carpediem

¿Sabes? Hace tiempo que me pregunto qué es la vida, eso que todos tenemos, pero que cada cual ve a su manera, que a unos les gusta más y a otros menos, que unos aprovechan y otros dejan que pase sin pararse a contemplarla, que algunos se la merecen más que unos cuantos, que es la base de cada persona, de cada uno de nosotros. La mía empezó hace dieciocho años, unos meses y algunos días atrás. Supongo, y espero, que aún me quedan dosis de ella en el cajón de la mesita, en el estante de tu estantería, en vuestras pupilas, en nuestros caminos. He desperdiciado miles de segundos, como todos, creo. Pero también he gozado de muchos de ellos. Algunos los he saboreado sola, con mis suspiros como compañía, o mis palabras, o mis silencios. El resto los he pintado con los pinceles de vuestra amistad, de vuestra presencia. Una vez escuché que si no fuese por los amigos, no valdría la pena vivir. Pocas veces he dudado de ello. En algún momento de rabia, o de malestar. Pero la teoría se confirma con el paso de los años. ¿Quién, sino, aguantaría cambios de humor hormonales? ¿O historias interminables que al final resultan aburridas? ¿O enamoramientos momentanios que monotonizan las conversaciones? Dónde iríamos a parar sin esos consejos, sin esas risas, sin esas miradas que lo dicen todo, sin esos silencios que nunca resultan incómodos, ¿verdad? Es cierto que los amigos van rotando, la vida es demasiado larga para estar rodeada siempre de las mismas personas. La gente viene y va, como el tiempo, o como las olas. Pero siempre quedan huellas, recuerdos que ni olvido se llevará, momentos que huelen demasiado bien para dejar que se vayan. Cada persona es un mundo, y me agrada formar parte de unos cuantos, porque por mucho que me guste la soledad, las largas horas de conversaciones sin sentido no las cambiaría por nada, ni los cafés después de comer, ni ese cigarrillo a medias, ni unas cuantas palabras que dicen más que trescientos libros juntos, ni un quéganasteníadeveros tan sincero que gritamos al reencontrarnos. La vida es un camino hecho de pequeños detalles, y si sabemos apreciarlos, todo cambia de color. Hay días en que se ve todo negro, pero no porque se haya escondido la luz, sino porque no sabemos encontrarla. Tal vez me queje de caminar por este sendero, pero sé que en el fondo me gusta, y me da miedo que llegue el momento en que mis pies dejen de andar, y mi voz se calle al caer el sol. Dicen que los gatos tienen siete vidas, pero yo no soy un gato. Sólo tengo una, o al menos eso me han enseñado. Así que será cuestión de agarrarme al tiempo antes de que se me escape. Desperdiciar unos cuantos segundos de vez en cuando tampoco viene mal, desestresa bastante. Pero que no sea en grandes dosis, porque aunque parezcan interminables, llegará un día en que digan basta, el reloj se pare, y deje de prestarnos tic-tacs. Supongo que nunca encontraré una buena explicación sobre qué es la vida, así que dejaré de preguntármelo. Dejaré que ella misma sea la que resuelva mi duda, cuando llegue al final del camino, habiendo aprovechando tantos momentos como me sean posibles. Sola, ocasionalmente. Acompañada, siempre que pueda.

martes, 22 de julio de 2008

Ríe

Le he hecho cosquillas al destino, y ha empezado a reír, dejando salir una dulce sonrisa que encadila mis deseos, rompiendo esquemas que hace días todavía dolían. Vendí la luna a la mañana y me escondo bajo tus suspiros. Dormí los sueños en primavera y por fin han despertado, dejando su caparazón en una carretera vacía, pintando un corazón en las vías del tren de medianoche.

martes, 15 de julio de 2008

Stop

No sé dónde paran mis palabras. Se han ahogado en un charco de verdades, se han hundido en un llanto de lodo. La monotonía es la que marca el camino hoy por hoy, y la vida se repite una y otra vez, sin cambiar de color. Muchas, demasiadas veces creo que sería mejor callarme, para dejar que pase el tiempo, y traiga nuevas letras que me llenen, que tengan voz, que vuelen.

lunes, 14 de julio de 2008

Lo digo

Grita lo que quieras, que no te escucharé.
Canta primaveras, algún día volveré.

domingo, 13 de julio de 2008

Sin voz ni voto

Versos envenenados
que huelen a psicotrópicos
hundidos en los recuerdos
de una noche desconocida
donde las hadas cantaban
antes de que tu voz
las asesinara con un grito
que cortó las alas del deseo
y la sonrisa del corazón,
que quemó los sueños de Morfeo
y la cordura de la razón.

sábado, 12 de julio de 2008

Arinconadxs

Hace muchas noches que me invade el silencio. La casa está vacía sin tu presencia, y los pájaros ya no cantan cuando sale el sol. Ya no llueven caricias en nuestro sofá, ya no se escuchan susurros en la almohada, ya no perdemos la inocencia disimuladamente bajo la mesa del comedor.
Mientras una manada de recuerdos se acurrucan en mis pupilas, intento buscar un sustituto a tus palabras, al sonido de tu voz, a tu presencia. Cada canción que suena me recuerda a ti, sin poder evitarlo. He tenido que dejar de disfrutar de la música por un tiempo; cada nota es una espina que se adentra más y más.
La cafetera ya está lista, café para dos, o tres incluso. Pero tan sólo estamos mi soledad y yo. Ella no toma café de madrugada. Aprovecho la ocasión, y me sirvo dos tazas, o tres incluso. Hoy no tengo ganas de dormir, pues sueño demasiado, y al despertar, la realidad me araña las entrañas. Hoy seré consciente de la verdad, me acomodaré a ella, y no dejaré que me hunda. Eso jamás. Sólo he caído una vez, y fue la vez que te marchaste. Pero llevo demasiado tiempo en el suelo, es momento de levantarse.
Entro en el dormitorio. Las sábanas arrugadas reviven una de tantas noches que pasamos escondidos en ellas. Se me eriza el alma al pensar en ello, en esos besos, en esos notevayas, en esas sonrisas. Me siento en la cama, y enciendo un cigarro. Con el humo de fondo se está mejor, la realidad parece más confusa, y las verdades punzantes parece que desaparezcan por un momento. Con cada calada asesino un recuerdo. No sé si esto estará bien o mal, si me arrepentiré o no, pero no importa. Me apetece hacerlo, y no veo porqué negarse.
Abro la ventana. El sol ha decidido darnos los buenos días. Me siento en la repisa, y observo cómo va saliendo poco a poco, matando a esas noches que sólo me regalan silencio, despertando a los alegres pajarillos que intentan callar con sus cantos los motores de los coches y los gritos de la gente de esta escandalosa ciudad. Enciendo otro cigarro. Hacía tiempo que no me sentía tan bien con tan poca cosa, como el día en el que me escribiste versos en el pecho, de esos que decías que nunca se irían, pero que acabaron huyendo. Necesito salir a la calle, a gritar como todas esas personas, a caminar, a saltar, a volver a empezar.
Vuelvo a ese rincón que tanto nos gustaba, en el parque que hay detrás de casa. Hemos pasado muchos, muchísimos momentos allí, y no debería volver, pero tengo ganas de ir una vez
más a ese lugar. Ha cambiado bastante desde la última vez que fuimos. La hierba ha crecido, y hay más flores que nunca. Me gusta más ahora. Me tumbo en el suelo, y las nubes me regalan formas y sonrisas.
Hacía tiempo que no decía esto, pero sé que hoy puedo: Me siento bien. Te he recordado mucho, demasiado. Lo suficiente para olvidarte. Once meses, trece días y veintidos horas han sido necesarias para ello, pero por fin lo he conseguido. Hoy es el día perfecto para empezar un nuevo camino perfecto con una felicidad perfecta y unas cuantas pinceladas de imperfectismo. Ya no busco tu voz, ni tu presencia, ni tus caricias, ni tus notevayas. He borrado prácticamente todo, ya no eres parte de un presente que parecía eterno. Pero no te preocupes, este rincón siempre será nuestro rincón.